martes, febrero 22

Cosas de pares

Hay un par de cosas que valen la pena.
Dos otras cosas que con todo y pena se bailan.
Dos-que-tres más que no se valen, pero por cariño se conservan.
La mayoría de las penas, tampoco lo valen y los vales que quedan ya da pena cobrarlos.

Están tres o cuatro más que puede que algún día valgan, así que se les deja ahí sin hacerles mucho caso hasta que se escombra a fondo o llega una mudanza.
Hay otras que nos dejó encargadas el tío Toño y aunque seguro nunca vendrá por ellas, ni modo de tirarlas.
Unas más se quedaron por la pereza de sacarlas y esas de allá llegaron quién-sabe-cómo en el otoño pasado.
Y van pasando un otoño y otro y otro tanto se junta y tantas otras se desbaratan.
Y de baratas siempre se juntan montones y hay un montón de cosas extraviadas. Sin pares ni repares, unos dispares y otros sin partes.
Piden allá que ya le pare, pero como te decía, de todo lo que nos decimos habrá un par de cosas que la pena valen.