jueves, julio 7

Nota a manera de introducción

La última vez que escribí para un blog, tenía el corazón dolido y creía en la revolución. Ahora todavía traigo el corazón dolido y también todavía creo en la revolución; pero ya no es el mismo dolor ni la misma revolución. Entonces quizá la vida se puede resumir en cardiopatías y utopías.
Cuando se integran el corazón latente y la esperanza soñadora, nace la rebeldía.
Es en mi espíritu rebelde que busco refugio en las letras, como para luchar contra el olvido, como para enfrentar la soledad. Así que escribo ahora y estaré escribiendo, y que como la mayoría de los escritos de este mundo su fin es más catártico que de compartición. Por cierto, compartición es una palabra horrible.
Así que aquí está este sitio, aquí están estas ideas, aquí está este yo. Escrito en un papel ficticio, encerrado en una botella inexistente, y lanzado a un mar vacío.
Espero que las recupere alguien algún día, que las salve de este carácter errante y perdido. Alguien que adorne estas ideas con su propia soledad o que coloree sus ideas con esta soledad. Quizá sea usted, o quizá sea ella, o quizá no sea nadie. O quizá sea yo pero con un nuevo dolor de corazón y con otra revolución en mente.
Le deseo buen viaje a las letras que aquí verán su nacimiento para nunca volver jamás a la isla en que nacieron. Y también le deseo buen viaje a usted, lector o lectora, en su propia odisea, sea cual sea.
Sin otro destinatario más que el destino, saluda anhelante,
Luis Lazos