Cuentan que hay pocas cosas más orgullosas que los ombligos; que se creen el centro del mundo y hasta juran que el sol es un ombligo y por ello todos giramos alrededor de él. Los ombligos de este país son especialmente pesados, porque ellos dicen que México significa en el ombligo de la luna, y eso los coloca en medio del centro del mero meollo.
Ayer hablé con mi ombligo y me contó de ti, de tu pancita y su ombliguito. Y desde entonces no se calla, ya todos creen que tengo hambre o gusanos en la panza. Pero yo temo que mi ombligo ha perdido su ombliguez, que el centro de su mundo es otro y que mi pancita ahora gira en torno a tu ombliguito lindo y pequeñito. Por favor no dejes de llevarlo al mar, de decirle palabras dulces y darle postres esdrújulos.