miércoles, abril 17

Órbita

¿Te acuerdas de esa canción que bailamos aquel día?
Era pegajosa, como tú y yo, y trataba de los versos que el sol le había dedicado a la luna. Nosotros bailamos con los ojitos cerrados, porque sentíamos pena de nuestros pasos. Pero, si te confieso ahora, yo cerré los ojos por miedo a enamorarme de nuevo de tus torpes brazos.